
Lamentablemente, muchas personas jóvenes y niños tienen la desgracia de padecer enfermedades severas, en muchas ocasiones por haberlas heredado de alguno de sus padres, y eso, por desgracia, alterará definitivamente la vida que tranquilamente podrían haber llevado. Aunque no parezca muy alentador, evidentemente no queda más remedio que acostumbrarse a ello, luchar por lograr un bienestar físico y mental, y hacerle frente lo mejor que se pueda a la enfermedad.
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